sábado, 18 de julio de 2009

Una alegoría

La palabra es una canoa a la deriva. El signo, el sobreviviente de un naufragio: todo acto comunicativo es naufragio. La comunicación es catástrofe, aunque positiva, porque implica un sobreviviente: el significante. Sin embargo, la incertidumbre de la costa a la que arriba el significante es incierta: se parte desde tierra, un puerto, un lugar seguro, de pronto sobreviene el desastre, una tormenta, en el espacio marino, y, finalmente, el sobreviviente llega a una costa, desconocido lugar. Las palabras, el signo presenta la potencia exhausta del significar, pero la impotencia de no significar lo mismo, la ruta, el destino planteado en la partida. Y sin embargo nos entendemos: quizá porque el sobreviviente que partió llevaba aún consigo algo de barro en sus zapatos. De esta manera, el signo se nos presenta como un Jonás, cargado de un mensaje que no es el suyo. Este profeta causa el naufragio involuntariamente en el espacio (entre dos costa) en donde pierde todas sus vestidos menos las sandalias. Jonás es un hombre y como está hecho del lodo tiene peso, lo que implica que puede ser tragado (¿que se pierda algo?, ¿algo se pierde?), que no se transmita, que se altere, que se mutile: el signo es y no es de costa a costa. El signo, en el libro de Jonás, es abrigado en el estómago de una ballena lo que impide que el mensaje se sedimente en el fondo, pues el mensaje es divino, los hebreos creían que se transmitían sin pérdida sus riquezas de una costa a otra, pero el signo no-bíblico es diferente: padece de un naufragio en el que pierde vestido y joyas, y solo le queda la piel de barro. Al llegar, el maltrecho sobreviviente es llevado a "juicio", se le escucha y se le absuelve; entonces, se trata de una "costa" en la que el signo se enriquece. En esta nueva tierra, se re-produce embarrándose de nuevo la suela con el "barro"... Hasta que le toque la hora de partir de nuevo, a este heraldo, la palabra.

La Humanidad es una Osamenta

El título de este blog exige un explicación. No se trata de una burla a todos aquellos individuos compuestos materialmente más de hueso que de pellejo. En realidad, como el poema de Allen Ginsberg, este blog pretende ser un espacio en el que la palabra se exprese material e íntimamente encuadrada en el formato limitada por este género virtual de la entra del blog. La intención es la de que sus ocasionales visitantes acompañen esta macabra danza. Se debe tener en cuenta que la blogósfera mantiene entre sus integrantes interrelaciones al modo de un estructura. En ese sentido, el título, también, pretende humanizar la red por medio de la irrupción del báquico coro de danzantes hueseriles, a viva voz y en diálogo. Por ello, el que escribe es un esqueleto más y no esta libre de equivocarse/quebrarse: se pide a los visitantes esqueletos la comprensión por algún error, que si lo hubiera debe considerarse como un accidente no intencional.
Aclarado estos puntos: ¡Que se inicie el baile!