domingo, 3 de octubre de 2010

Sobre la acción y la imagen


La imagen -y la importancia que tiene en la constitución de la identidad y la subjetividad- depende de la identificación simbólica que retroactivamente la establece. El yo ideal es la imagen con la cual se identifica el sujeto y parece constituir una unidad sólida a la manera de un plano extenso, sin arrugas; pero tal vez la vanguardia y en particular el escultor ruso Ossip Zadkine nos permitan concebir una imagen con repliegues y vacíos, conjunto no armonioso y de múltiples dimensiones incrustadas indiferentemente -se diría por la acción de la fuerza bruta- cuya vitalidad es debida a la tensión. Es el movimiento el que no permite concebir la conciencia del vacío estático y fijo; y la constitución disonante de la imagen permite la cubista realidad. Si el sujeto se relaciona con la realidad es porque esta se refleja en su ser deformante que otorga una nueva forma disonante y vacía, múltiple y no armoniosa.

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